22 oct. 2009

Más allá de la llanura

Pedro A. González Moreno reivindica sus raíces manchegas.



Quiero hablarles de un libro cuyos componentes principales se nutren de pasión y verdad. Contempla el corazón de nuestra tierra desde dentro, sin prisa, caminando más allá de la llanura. Atesora las condiciones precisas para ser apreciado por todo tipo de lectores, cuya opinión será tan favorable como la de los críticos especializados.

Lo firma Pedro Antonio González Moreno (Calzada de Calatrava, 1960), autor felizmente reconocido a nivel provincial, regional y nacional. Vive desde joven en Madrid, donde produce sus obras como poeta, ensayista, crítico y novelista.

Publicado en la Biblioteca de Autores Manchegos (BAM) de la Diputación de Ciudad Real, con el nº 164 de su Colección General, fue presentado el 18 de septiembre en el salón de plenos del recién inaugurado Ayuntamiento de Calzada, en un acto cargado de emociones, inolvidable sin duda para Pedro Antonio, a quien acompañaban el Alcalde, Félix Martín, el Vicepresidente de la Diputación, Ángel Caballero, y el poeta Miguel Galanes.

Las palabras de Félix Martín, pronunciadas en nombre de sus paisanos ante los familiares, escritores y poetas que no cabían en el salón, cumplieron con una deuda de gratitud a Pedro, “el poeta”, porque: “Pese a su forzoso desarraigo, es de los que siempre regresan al pueblo. Desde niño despuntaban sus facultades para la poesía, siendo conocido por todos así.”

Más allá de la llanura tiene grandes valores y compromisos, logrando fusionar la luminosa narrativa de González Moreno, con la experiencia real y sorprendente, pasional y reivindicativa, sencillamente quijotesca, de un viaje muy necesario por la llanura infinita de La Mancha. Así lo destacaron también en sus emotivas intervenciones, Ángel Caballero y Miguel Galanes.

El fulgor inconfundible de su prosa, desbordado sobre travesías de guadianas imposibles, redivivo en ruinas de legendarios castillos, latiendo entre vides, olivos, encinas… convertido en nubes de corzos que navegan los montes calatravos de su infancia.

Recuerdo claramente a Pedro Antonio (nos conocimos por la poesía hace más de 30 años, durante su breve estancia en Ciudad Real), contándome sus aventuras en las monterías, ese fino olfato que se precisa para poder seguir las huellas de los mejores ejemplares en la espesura del coto, preciados trofeos conducidos a dentelladas por la jauría hacia los puestos de los cazadores.

Una obra verdadera, realmente importante, fortalecida por intensas consideraciones y bien razonadas críticas, actuales e históricas. Facilita múltiples y valiosas lecturas a quienes aman y defienden nuestra identidad. Amplia claramente los horizontes literarios del poeta y novelista, autor de sólidos ensayos sobre poesía manchega.

Riguroso trabajo de investigación cultural y sociológica, escrito sobre el terreno, paso a paso, con fervor. Literatura evocadora del paisaje, tradiciones y costumbres genuinamente manchegos, pero de gran interés para todos los lectores y muy especialmente para las futuras generaciones. Su testimonio viene cargado de mensajes que no deberían caer en olvido, pues presentan una dolorosa realidad a través del tiempo.

Un significativo paso adelante en la trayectoria literaria de Pedro Antonio González Moreno.

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