9 jun. 2012

Siempre será mañana

Eugenio Arce publica en Campeche (México) su libro de poemas dedicados al futuro. 

Eugenio Arce Lérida (Torrenueva, 1949) reside y trabaja en Ciudad Real, pero continúa vinculado a Santa Cruz de Mudela por fuertes lazos familiares y muchos recuerdos de su niñez y juventud. Detrás de las palabras busca misterios, para lograr hacer sencillo lo más difícil: que las divinas musas hablen claro.

 Fotografía: Tomás Fernández (La Tribuna)


Poeta y narrador, en 1989 se incorpora al Grupo Literario Guadiana y actualmente lo preside. Tiene el bendito don de la paciencia, que le faculta para “moderar” las animadas tertulias de los sábados, abiertas a todos los escritores y poetas. Dirige la revista “Manxa”, colabora en diversas ediciones culturales y con el diario Lanza desde 1994.

Eugenio Arce ha publicado “Irreal como la vida misma” (Relatos. Col. y Premio “Carta Puebla”. Ayuntamiento de Miguelturra, 2010), “Interna Geografía” (Grupo Literario Guadiana. 2003) y “Yunque de luz herida” (BAM. Diputación de Ciudad Real, 1996). Ahora llega este nuevo trabajo de tan hermoso título, “Siempre será mañana” (Col. “Rosa Náutica”, nº 84. Estado de Campeche -México-, 2012).

Reúne 38 poemas escritos el año 2011, dispuestos en dos partes, “Un grito en la niebla” (18) y “Los espejos vulnerados” (20), con unas emotivas Meditaciones Previas firmadas por el poeta Brígido Redondo, miembro de la Casa Maya de Poesía: “Eugenio, ante lo imprevisto de la cotidianeidad, tus poemas tienden ya un puente entre los poetas y cantores de las dos orillas del mar nuestro. La vida está adelante y por eso seguimos cantando. Por la vida.” (p. 11)

Eugenio Arce nunca olvida que los poetas son únicamente libres, unidos a palpitantes corazones. En las plazas observan, escuchan sonidos, ven luces y sombras, saben que la verdadera cultura siempre brota de la vida: “(...) has de luchar:/ tus átomos están en los suaves estambres de las flores/ y en la íntima luz/ que transita entre dos enamorados.” (p. 39)

Poner atención a valores positivos, como el respeto ante las inquietudes de los demás, facilita que los poetas cumplan bien su pacífica labor: meditar, reunir palabras armoniosas y componer poemas, conmovedores versos, esperanzas, caminos de ternura, sentir que nunca es tarde..., porque “Siempre será mañana”: “Lograron evadirse/ de todas las arenas movedizas,/ pisaban suelo firme,/ el que sólo procuran/ los que saben soñar.” (p. 51)

Eugenio Arce Lérida viene decidido hasta nosotros y trae mensajes solidarios, valientes sinceros, con un estilo cercano a la poesía social, donde se reflejan también miles de hombres sin rostro, que vagan desdichados por un mundo siniestro, sin libertad, sin Dios y sin sentido: “Perder batallas es irremediable,/ pero hemos de evitar que se envenenen/ los impulsos que guían nuestros pasos.” (p. 20)

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