18 ene. 2017

Pasajeros de lunas y futuros

“...mientras la vida impone sus fracasos.”
(Antonio García de Dionisio)

La veterana Peña Rodense de Madrid cumple su palabra creando la colección de poesía “Miliaria”, donde publican el trabajo ganador del premio “Quijote de Plata 2015”: Pasajeros de lunas y futuros (Cervantina Printers. El Toboso, 2016), original de Antonio García de Dionisio.

Sabia decisión adoptada con la 24ª convocatoria (antes gratificaban un poema sin editarlo), que busca difundir obras de calidad elegidas por expertos críticos: José López Martínez, Manuel Cortijo Rodríguez y Charo Báguena Molina, forman este jurado.

Antonio García de Dionisio (Manzanares, 1942) lleva muchos años altruistas como difusor cultural en su querido pueblo. Cofundador del grupo literario “Azuer” (1978), dirige la prestigiosa revista “Calicanto” (1996). Desde Poemas intransferibles (BAM, 1997), hasta El hacedor de puentes (Ed. Vitruvio. Madrid, 2013), suma 17 libros y galardones importantes: Pastora Marcela 2003 y 2009 (Las esferas muertas y Espacios vacíos), Amantes de Teruel 2006 (Donde nacen las tormentas), Rafael Morales 2007 (Obsidiana), Juan Bernier 2010 (Totalidad de la espera), Ernestina de Champourcín 2012 (El sueño y el vuelo) y Adolfo Utor 2013 (Un cristal para enero).


Pasajeros de lunas y futuros reúne 36 poemas orientados En la tierra (10), Sobre el agua (13) y Desde el aire (13). Los abren citas reveladoras de Pablo Neruda, Rafael Alberti y Vicente Aleixandre. Salvo un soneto final, todos versos libres, musicales (5, 7, 11, 14 sílabas) glosas sobre la vida. Antonio mantiene su voz especial bien afinada: “El grito de los débiles/ guardado entre los gritos,/ consumido en la fe desnuda y pura/ de los que nada tienen.” (p16)

Siempre, libro tras libro, verdadera poesía. Nunca será literatura, porque brota del alma: “Algo que desconoces va naciendo/ dentro de los silencios de otro mundo.” (p33)

Para descubrir, el poeta no teme las alturas: “Llegar hasta la nube,/ disipar la certeza del aire/ que nos habla,/ mirar y ver la tierra/ escondida en los sueños/ de los hombres;/ como los peces solos,/ en el agua del mar.” (p46)

Antonio García de Dionisio vuela sin tener alas y por espacios cada vez más humildes: “Los poetas desnudos avanzan sin palabras,/ creen que la noche cierra los ojos del que espera,/ y nunca reconocen ser ellos los que fueron/ poniéndole a los hombres/ infinitos caminos donde poder soñar.” (p14)