24 feb. 2017

Juan Ramón Jiménez, poesía y literatura

“...el árbol puro del amor eterno.”
(Juan R. Jiménez)



Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva 1881-San Juan, Puerto Rico 1958) define las principales diferencias entre poesía y literatura: “Quieren imponer literatura como si fuera poesía. Todos saben que los verdaderos poetas escriben para liberar música del alma.”

El autor de Piedra y cielo (“No le toques ya más,/que así es la rosa.”), percibe la belleza velada por luz crepuscular, pero defiende: “La poesía está más allá, sin espacio ni tiempo, y su revelación elige la belleza absoluta.”

Desde la muerte de su padre (1900), el poeta sufre crisis depresivas y retiros en varios centros. En su habitación organiza tertulias donde asisten Machado, Valle-Inclán, Benavente… El Sanatorio del Rosario de Madrid cobró fama por ellas: “Poesía no es forma, sino esencia. Si la literatura puede morir -caer al olvido-, la esencia vive, comunica, transciende.”

En 1936, cuando su poesía roza la perfección, estalla la Guerra Civil Española. Juan Ramón y su mujer, Zenobia Camprubí, apoyan al legítimo Gobierno de la República y también acogen a niños huérfanos en una de sus casas. El Presidente, Manuel Azaña, les ayuda a salir de Madrid por vía diplomática. Viajan hacia Washington, para ocupar un puesto en la embajada cultural y dedicarse a la docencia.

Visitan ciudades americanas (Nueva York, Miami, Orlando...): Juan Ramón imparte conferencias en español que Zenobia traduce al inglés. Son invitados en Argentina (Buenos Aires, Córdoba, La Plata...), Cuba (La Habana) y Puerto Rico. Escribe poesía desnuda (Espacio y Animal de fondo): “Pájaro, amor, luz, esperanza; nunca te he comprendido como ahora; nunca he visto tu dios como hoy lo veo, el dios que acaso fuiste tú y que me comprende.”

Andaluz universal y Premio Nobel de Literatura 1956: “...por su poesía lírica que, en el idioma español, constituye un ejemplo de elevado espíritu y pureza artística.” El 29 de mayo de 1958 muere Juan Ramón en San Juan de Puerto Rico. Sus restos y los de Zenobia fueron trasladados a España y recibieron sepultura el día 6 de junio en Moguer. Juan Ramón Jiménez, solitaria torre de marfil, fascinante poeta: “¡Temblor, relumbre, música en la frente/ -cielo del corazón- del libro puro.”

Amables lectores de Lanza recomiendo sus obras, donde brilla con fulgor esencial el famoso libro titulado Platero y yo (elegía andaluza): “Platero es un burro pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.”