4 ago. 2012

Memoria de lo usado

Manuel Cortijo Rodríguez sabe que la poesía libera del dolor

“La palabra del alma es la memoria;/
la memoria del alma es la esperanza...”
Luis Rosales.

Memoria de lo usado

Manuel Cortijo nace en La Roda (1950), donde vive durante 22 años -vuelve con frecuencia-, hasta su traslado profesional a Getafe (1977). Allí cumple su sueño de volar y comienza una labor literaria reconocida con más de 50 galardones. En 1982 consigue el Premio Nacional de Poesía “Guadiana”, convocado por este grupo de Ciudad Real: “Con la fuerza final de mi palabra,/ te invoco en la plegaria más precisa,/ estrujando mi fe, como el que labra/ poniendo sólo amor en lo que pisa.” Escritor y poeta, colabora en distintos medios culturales y figura en varias antologías. La primera fue “Manxa”: Nº 34. Septiembre, 1986. “Dedicado a Poetas de Albacete.”

Muchas personas sensibles quisieran ser poetas; otras lo son porque no les queda más remedio: están destinadas. Manuel Cortijo libera del corazón mares ocultos, jardines de recuerdos, palabras ardientes y desnudas que laten, gritan, resisten..., y salvan ilusiones eternas en un libro, “Memoria de lo usado” (Diputación de Albacete. 2012). Su lectura rompe la celeridad vertiginosa del mundo y prueba el valor de luchar siempre con armas sencillas: recitales, conferencias, ensayos... Dirige la Tertulia Literaria “Eduardo Alonso” (fundada en 1979), de la Asociación Cultural Peña de Albacete en Madrid, cuyos actos realizan en la Casa de Castilla-La Mancha.

Adorna la portada un bello paisaje crepuscular del artista Miguel Ángel Blanco de la Rubia, afín al carácter sereno y nostálgico de 28 poemas escritos con musicales versos libres y dispuestos sobre tres etapas, “Antes” (cuando venía), “Ahora” (cuando voy) y “Después” (en otro tiempo), resumidas por Pedro Antonio González Moreno: “... a través del poder redentor de la escritura, quisieran atraparse las sombras de la memoria, los fantasmas de la propia identidad, el paso del tiempo, el peso de la vida.”
“Memoria de lo usado” tiene 80 páginas que hacen pensar en rotundos versos de Rubén Darío: “.... y no saber adónde vamos,/ ni de dónde venimos.” Inspiran a generaciones de poetas y Vicente Aleixandre los ensancha: “Sabemos adónde vamos y de dónde venimos. Entre dos oscuridades un relámpago.” Tiempo fugaz, materia conmovida, luces y sombras elevan con dignidad los labios de Manuel Cortijo. Cielos de ternura, dolor y soledad, nutren febriles elegías dedicadas a viajeros (familiares, poetas, amigos) sin billete de vuelta: “... emoción de mis ojos tan perdidos,/ que miran por mirar/ lo que aún puede otra vida llegar a proponerme.” (p.56)

Sentir pura de nuevo la niñez, vidas iluminadas, nidos de pájaros, puertas abiertas al futuro, voces en el silencio: “... mi madre me llama a merendar/ sopa en vino, me nombra en su mudez...” (p.19); mientras vemos sangrar nuevas heridas y caer hojas de los árboles: “... la vida escrita/ es todo lo que deja.” (p.78)

A partir de octubre, Manuel Cortijo Rodríguez presentará su valioso libro de poemas en Albacete, La Roda y Madrid. Amigo Manolo, recibe mi fraternal enhorabuena desde LANZA.


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