9 ene. 2018

Mientras la noche va a sus escondites

(Antología personal de poemas religiosos, 1957-2017)

“El rezo se resbala de los labios al alma.”
(Valentín Arteaga)



“Mientras la noche va a sus escondites” (Ed. Soubriet. Tomelloso, 2017), Antología personal de poemas religiosos: sentimientos del amigo sacerdote poeta Valentín Arteaga. Antonio Cabrera firma el prólogo y Pedro A. González su epílogo. Se publican 2000 ejemplares y colabora el Ayuntamiento de Campo de Criptana. El 23 de diciembre lo presentaron en Tomelloso.

“Mientras la noche va a sus escondites” atesora 60 años de trayectoria espiritual y poética, dirigida a compartir esperanzas (Dios, María y Jesús). 43 poemas en dos partes: “De los labios al alma” y “Las otras oraciones”. La primera reúne 28 elegidos entre 10 libros: desde “La esperanza del barro” (1957. Premio Ciudad de Palma), hasta “Oficio en mí menor” (2006. Premio “Fernando Rielo” de Poesía Mística). Los 15 de la segunda parte son inéditos y todos plantean relaciones humanas.

Valentín Arteaga Sánchez-Guijaldo (Campo de Criptana, 1936) tenía 2 años al morir su padre, luchando en el bando republicano (batalla de Brunete). Miembro de la Orden Regular de los Clérigos Teatinos. Licenciado en Teología Dogmática. Residió en Mallorca, Menorca, Madrid y Roma. Profesor de Estudios Eclesiásticos (Mallorca), Director de Ejercicios Espirituales (Menorca) y Profesor en la Escuela de Maestría de Mahón. Prepósito Provincial de la Orden de Clérigos Teatinos de España (Madrid) y Prepósito General (Roma).

Autor de 8 libros en prosa y 22 poemarios, tiene valiosos premios: “Fray Luis de León”, “Eladio Cabañero”, “Gerardo Diego”, “Florentino Pérez Embid”, “Jorge Manrique”, “Santa Teresa de Jesús”, “Juan Alcaide”, etc. Está incluido en antologías y traducido al inglés, italiano y alemán. Hijo Predilecto de Campo de Criptana, el 31 de mayo de 2015 (fiesta regional) le nombraron Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha.

La Biblia surge con las buenas lecturas que conforman el amplio bagaje cultural de Valentín Arteaga. Simbolismo e imágenes siguen al Cantar de los cantares y la tradición de la poesía mística española, fundamentalmente San Juan de la Cruz, donde conmueve la música del alma por unirse con Dios: “Artífice de ayer, de mis raíces,/ con tu barro celeste de hace siglos,/ creador de mi hoy, hazme mañana.” (p39)

Confesiones líricas, humilde sufrimiento, devoción en voz baja, siempre compromiso social: “Oh, Dios, nuestro Señor,/ un poquito de luz nos bastaría/ para seguir andando mientras tanto.” (p68)

Poetas de “Cantiga” viajamos junto a Nieves Fernández y Pedro A. González Moreno, para recitar en la Iglesia del Salvador del Mundo (Calzada de Calatrava). Previamente, Valentín Arteaga celebró misa en la Iglesia Parroquial: “Canto el pan mendigado/ cuando mi pueblo es sólo/ una niña de luto en el camino,/ nimbada por el sol que se acumula/ en sus ojos tan huérfanos.” (p32)


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